¿Dónde han quedado las cartas, las máquinas de escribir, las llamadas de teléfono, los disquetes, los CDs, los compact disc..?
Algo tan simple como un bolígrafo se ha convertido en algo anticuado. Y eso se debe a que la mayoría de la juventud con solo a penas 10 años, ya poseen un teléfono móvil de última gama y un notebook, como mínimo.
Hace a penas 20 años lo niños salían al parque, se manchaban de barro, se resfriaban, jugaban a los gogos, tazzos o a las cartas. Hoy en día, se ven cada vez menos niños en el parque, no se ve a niños jugando a las cartas sino a la psp u otro sistema de la misma índole. Se han abandonado las discusiones y los intercambios de cromos con la típica frase"le te o no le te" ( le tengo o no le tengo). La plaza de Quintana de Madrid asidua a recibir a jóvenes para el intercambio de cromos se ha visto en estos últimos años desolada.
Se ha estilado una nueva forma de vida de niños sedentarios, menos activos y vagos. Pero esto sucede porque sus mayores no saben vivir ya sin un teléfono móvil, pero no un teléfono cualquiera, tiene que ser uno que tenga bluetooh, tarifa de datos, cámara de mínimo 5 megapíxeles, táctil y como no, que tenga whatsapp.
Hay cosas más importantes por las que evolucionar como por ejemplo en los sistemas médicos.
Si calculásemos el dinero que una madre o un padre ha gastado en comprarle aparatos electrónicos a su hijos o hijos nos daríamos cuenta que la suma de esa cuantiosa cantidad podría ser empleada el algo mucho más productivo.
No quiero imponer en que deben ustedes gastarse el dinero, pero ya que estamos en un periodo de crisis, en el cual el dinero se ha convertido en un bien escaso deberíamos de razonar un poco y ser más coherentes.
Tenemos que evolucionar pero no abandonado las cosas que nos ayudaron a avanzar en dicha evolución.